La pérdida de líquidos baja el rendimiento en la actividad que se lleva a cabo y además si superase en un 10% al contenido corporal, podría constituir una grave amenaza para la salud del individuo, por lo que es conveniente ingerir líquidos periódicamente, ya sea en forma de bebidas isotónicas, zumos, caldos, agua…
La ingesta de líquidos puede ser a través de:
- Agua en sus diversas formas – agua, zumos, leche, vino, cerveza…
- Agua de composición de alimentos sólidos - ya sean crudos (contienen más) o preparados. Los que más contienen son frutas, ensaladas y verduras.
- Agua metabólica que liberamos en la movilización y oxidación de los nutrientes.
La pérdida de líquido también tiene diferentes orígenes como:
- La perspiración insensible evaporada por la piel.
- El aire espirado, humedecido a saturación.
- La orina.
- La sudoración.
Hay que mantener un balance correcto entre pérdidas e ingestas.
La recomendación para la rehidratación durante la práctica de deporte es que se haga en 3 fases:
- Precompeticional – unos 30-45 minutos antes ingiriendo entre 300 y 500 ml de agua con electrolitos y de 30 a 50 gramos de carbohidratos.
- Percompeticional – Una media hora después de empezar la actividad, cada 15-20 minutos y en cantidad elevada, como 2,5 ml por kilo de peso. La temperatura del líquido debería estar fresca, pero no fría en condiciones ambientales normales y templada o moderadamente caliente (caldos o té) para temperaturas muy bajas.
- Poscompeticional – Debe iniciarse cuanto antes, reponiendo sales, con 30-40 ml de sodio y cloro y unos 50g de carbohidratos por hora en bastante líquido.
Para estos fines hay una gama muy amplia de preparados isotónicos de diferentes sabores, de manera que seguir estas recomendaciones es sencillo y agradable con ayuda de estos productos naturales preparados, específicamente ideados para los deportistas.
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