El aroma que desprenden las plantas, su esencia, tras pasar por un proceso de destilación o expresión química, se convierte en lo que se conoce como
aceite esencial. Los expertos en
aromaterapia aseguran que los
aceites esenciales, presentes sólo en las plantas "aromáticas", poseen un elevado poder terapéutico. Sin embargo, el desconocimiento que hay en torno a las propiedades curativas de los
aceites esenciales es bastante elevado. El 70 por ciento de la población española asegura desconocer estos beneficios y de hecho, sólo el 30 por ciento los usa o ha usado alguna vez para tratar enfermedades físicas o mentales, según los datos de dos estudios realizados entre la población española y el colectivo farmacéutico promovidos por Aroma Thera Ibérica, compañía especializada en aceites esenciales, con la colaboración de Sigma Dos.
Actualmente existen más de 20 monografías sobre
aceites esenciales en la Farmacopea española y desde hace un año la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) ha hecho un reconocimiento oficial por sus propiedades medicinales a tres
aceites esenciales: menta, anís e hinojo. "Está demostrado el efecto espasmódico de la menta a nivel del aparato digestivo, para los estadios primeros de la enfermedad inflamatoria intestinal y en la enfermedad de Crohn", señala José Luis López Larramendi, consultor e investigador en Fitoterapia.
Extracción y propiedades
Los
aceites esenciales son muy volátiles, tienen una estructura químicamente compleja, explican fuentes de una empresa de medicamentos y
cosméticos naturales. Estos
aceites suponen un uno por mil de las sustancias de una planta y se consideran su parte más noble y valiosa. Sus propiedades son múltiples: aumentan la microcirculación, estimulan el tejido cutáneo, son fungicidas y bactericidas y proporcionan beneficios anímicos.
Actualmente hay dos formas de extracción. La más común es la destilación por arrastre con vapor de agua. El otro sistema es la expresión en frío. Se utiliza para los cítricos, y es un método mecánico.
Dado que su materia prima no se puede aplicar sobre la piel, se diluyen en
aceites vegetales o vinagre, miel, leche, nata,
arcilla, sal o yema de huevo.
Los más empleados son el
romero, el
eucalipto y la
lavanda.
Aplicaciones de los aceites esenciales
Lavanda. Los
aceites esenciales se han utilizado tradicionalmente como relajantes, pero el más empleado para tratar la ansiedad y el estrés es el
aceite de lavanda, aunque también son útiles el
jazmín, el
clavo y la
albahaca. La
lavanda se usa además para trastornos del sistema circulatorio, afecciones dermatológicas y picaduras.
Limón. Los cítricos en su fórmula de
aceite esencial se caracterizan por tener propiedades antivirales. En este grupo nos encontramos con el limón, que además de tener esta característica, es ideal para tratar la
celulitis. A la vez actúa como tónico circulatorio y es astringente, del mismo modo que el ciprés.
Romero. Algunos de estos
aceites son rubefacientes (enrojecen la piel y dan sensación de calor) y estimulan la circulación sanguínea capilar, como el romero, la pimienta o el enebro. El
romero es bueno, asimismo, para la artritis, y tiene propiedades antisépticas, disminuye la fatiga y mejora la atención y la memoria.
Eucalipto. Para el resfriado y la tos se suele recurrir a los
aceites esenciales de eucalipto y menta piperita, sobre todo, en forma de vahos, ya que actúan como descongestivos nasales. El eucalipto y el pino tratan dolores musculares y neuralgias. Y el eucalipto, junto con el ciprés, es también efectivo en casos de hipotensión.
Calidad y formas de aplicación
Sólo los
aceites esenciales naturales y puros son los únicos capaces de aliviar y prevenir los males cotidianos.
Para asegurarnos de que compramos un
aceite esencial de calidad, debemos buscar en el envase la mención AEBBD (Aceites Esenciales y Bioquímicamente Definidos).
Se utilizan mediante inhalación en su estado puro y en su forma
cosmética por vía tópica.
Contraindicaciones
- Su uso se desaconseja a las mujeres embarazadas y en período de lactancia. A los bebés de menos de tres meses y los niños menores de seis años, se les prohíben algunos aceites esenciales. Epilépticos, ancianos o afectados por enfermedades crónicas deben consultar con su médico.
- Un mal empleo de estos productos pueden causar efectos secundarios, por eso se recomienda seguir los consejos de un profesional.
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