Relacionados en muchas ocasiones con la práctica de actividades físicas, los
dolores musculares no son, sin embargo, un problema exclusivo de
deportistas o personas cuyo trabajo incluye grandes esfuerzos. Las malas posturas, el frío o una alimentación inadecuada son otros de los factores que motivan su aparición. Dentro de esta tipología de problemas son comunes las agujetas, los
calambres, las contracturas y la sensación de
piernas cansadas.
Las agujetas son un
dolor muscular que se sufre después de realizar un esfuerzo intenso y poco usual. De acuerdo con las recomendaciones de la Asociación Española de Fisioterapeutas, el calentamiento previo a la práctica de cualquier
deporte evita estas molestias. Aparecidas las agujetas, se recomienda continuar la práctica de ejercicio de manera suave, realizar baños calientes en casa y
masajes con hielo o criomasajes. El sueño reparador posterior es también muy importante junto al consumo de bebidas con sales
minerales.
Por otra parte, los
calambres pueden aparecer durante un esfuerzo, en reposo o motivados por el calor. Cuando suceden por la noche, hay que poner el pie en el suelo frío y al mismo tiempo agarrar los dedos y hacer tracción hacia uno mismo aflojando con suavidad. Si se conoce la causa de los
calambres, hay que realizar una acción preventiva: buen calentamiento si son debidos al frío; estiramientos antes y después de la actividad si son por fatiga; o beber agua con sales
minerales si son por calor.
Mientras, la contractura se caracteriza por presentar una banda
muscular dura donde se produce un dolor muy localizado. Si la causa ha sido la fatiga debe aplicarse calor y un suave
masaje. Si se ha producido por disfunciones vertebrales se trata de una contractura de defensa que se aliviará con calor,
masaje superficial y, en algunos casos, el uso de una faja.
La sensación de
piernas cansadas se debe en la mayoría de los casos a un mal retorno venoso. Cerca del 80 por ciento de la población adulta padece este problema a lo largo de su vida. Para evitarlo, es esencial controlar el peso, dejar de fumar y realizar ejercicio físico (caminar, pedalear, nadar). Ayudará a aliviar las
piernas cansadas tumbarse boca arriba con los pies en alto y
masajear suavemente en sentido ascendente con una pomada antitrombótica.
¿Cuándo acudir al médico?
En la mayoría de los casos las
molestias musculares remitirán sin tener que consultar con un experto. Sin embargo, deberá acudir a la consulta de un especialista si sufre alguno de los siguientes síntomas:
- Parálisis flácidas sin trastornos de la sensibilidad.
- Reflejos osteotendinosos debilitados o ausentes (como el que se prueba en la rodilla con un martillo).
- Pérdida frecuente de la masa muscular, lenta y progresivamente sustituida o cubierta en parte por tejido graso.
- Afectaciones musculares simétricas.
- Parálisis de los músculos de la cara.
- Trastornos de la masticación o deglución.
- Atrofias musculares en pies y manos.
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Estar BIEN - 2010
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